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Mostrando las entradas de septiembre 22, 2025

La dualidad entre la mente y el corazón, o entre la realidad y los sueños, es una fuente inagotable de poesía y reflexión.

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La dualidad entre la mente y el corazón, o entre la realidad y los sueños, es una fuente inagotable de poesía y reflexión. La mente vs. El corazón La mente, ese arquitecto de la razón, construye muros con lógica y planea cada paso con precisión. Es la guardiana de la cautela, el eco de la prudencia. Por otro lado, el corazón es un río desbordado, una fuerza de intuición y emoción. No conoce de planos ni de barreras, solo de fluir y sentir. La batalla entre ambos es la que define la mayoría de nuestras decisiones más importantes. El eco y el río La mente, un arquitecto que traza el camino, con muros de lógica y un paso a paso fijo. Es el eco que advierte, la prudencia en su voz, la guardiana que vela y nos mide a los dos. Con planos perfectos, sin dejar nada al azar, nos dice por dónde debemos caminar. Y el corazón, un río que no sabe de diques, un torrente de vida que no tiene límites. Es la fuerza que empuja, la intuición que nos guía, sin planos ni razones, con su sola energía. Es la...

Sinfonía del Ser" a través de las tres dualidades que exploramos.

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"Sinfonía del Ser" a través de las tres dualidades que exploramos.   "Guerra de Vida" La lucha interna entre lo que anhelamos ser y lo que nuestro cuerpo nos permite. Entre la mente y el corazón,  o entre la realidad y los sueños del hoy y ayer. Una guerrera en el alma,  un verso que arde en fe, con la aurora naciente,  un fulgor de esplendor. Brilla el espíritu  como un sol que no se esconde, con la fuerza y la gracia  de un sabio que responde. Es la voz de una oradora, entusiasta y audaz, un río desbordado,  una verdad que jamás se detiene en la orilla, siempre lista a partir, un corazón que canta y no deja de sentir. Habita en un cuerpo cauteloso,  con pasos lentos y breves, un silencio que esconde  lo que el alma no retiene. El cuerpo es mi castillo  con murallas de papel, introvertido, pausado,  un frágil, quieto vergel. La prudencia es mi escudo, mi aliento, un tenue vaivén, mientras el alma vuela,  este cuerpo se de...
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Las tres batallas del ser (alma y cuerpo, mente y corazón, realidad y sueños): la emoción y la fluidez de estas dualidades. Ya Filosofía de vida: La vida como una danza no es la lucha, sino el fluir. Una visión del mundo profundamente liberadora.  Una invitación a dejar de lado el control, a confiar en el proceso y a encontrar la belleza en cada paso de la danza.  Es un llamado a encontrar el ritmo en los altibajos, a no solo resistir los desafíos, sino a usarlos como parte de una coreografía única. Es una filosofía que puede inspirar a muchos a vivir con mayor calma, aceptación y fluidez. Transformar la lucha en movimiento: la resistencia en ritmo que va más allá de la mera supervivencia.  Fluir en lugar de luchar: No se trata de oponerse a lo que viene, sino de moverse con ello, de permitir que el vaivén natural de la vida nos guíe. Aceptación y armonía: ver los amaneceres y atardeceres como partes de un todo armonioso, que abraza la dualidad de la vida. La luz y la som...

Las tres batallas del ser: alma y cuerpo, mente y corazón, realidad y sueños: la emoción y la fluidez de estas dualidades.

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Las tres batallas del ser: alma y cuerpo, mente y corazón, realidad y sueños: la emoción y la fluidez de estas dualidades. La sinfonía del ser: Un espíritu de luz en un cuerpo de cansancio, la mente que planea y el corazón que ansía. En la tierra de lo real, un alma que vuela, un guerrero que se atreve, una verdad que se rebela. El El cuerpo, cauteloso, con sus pasos tan leves, y el corazón, un río que no entiende de breves. La mente, con sus muros, que la razón le da, mientras los sueños, alados, le invitan a volar. Así, en la coreografía de lo que somos, la vida se convierte en un solo eco. El cuerpo que frena, y el espíritu que va, la razón que nos limita, y el sentir que nos da. Un baile de contrastes, un todo armonioso, la calma y la tormenta, el canto y el reposo. Un alma que sueña, en un cuerpo que aprende, una mente que confía, un corazón que entiende. María Mireya García  Psicólogo Clínico  FPV 3.335 MPPS 178