Dejar ir a la otra persona
Dejar ir a alguien que nos hace daño, que nos desgasta emocionalmente, o simplemente porque ya no está con nosotros; es una de las de las elecciones más difíciles que enfrentamos en la vida.
"Todo depende de cómo vemos las cosas, y no de la forma en que son en sí mismas". (Carl Gustav Jung)
Aunque sabemos que lo correcto es soltar y dejar ir a esa persona que nos lastima, y/o soltar todo lo que ya no resuena con nuestra vibración y energía vital; no siempre es fácil, soltar y dejar ir es algo doloroso.
"Eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer". (Carl Gustav Jung)
En nuestro interior nuestras emociones se aferran a algo que ya está roto y nos detiene, no nos deja avanzar ni crecer emocionalmente. Nuestros miedos no nos permiten cerrar los ciclos que duelen. Para sanar y avanzar tenemos que soltar, dejar ir, y cerrar los ciclos dolorosos.
El médico psiquiatra y psicólogo Carl Gustav Jung, uno de los estudiosos del comportamiento humano, describió este proceso de duelo como un desafío emocional, y una etapa que nos ayuda a re-conectar con nuestra verdadera esencia.
Cuando tenemos una relación que nos impacta emocionalmente, y nos deja marcados afectivamente, dejando huellas muy profundas en nuestra mente y emociones, es difícil soltar los sentimientos a los que nos aferramos.
Y aunque, ya esa relación terminó, y deberíamos soltar, y dejar ir a la otra persona, no es fácil tomar la decisión correcta, y nos amarramos al fantasma de lo que ya no existe.
Cada persona que entra en nuestra vida, es importante, viene por una razón, y refleja nuestras limitaciones, necesidades emocionales, carencias afectivas, heridas no sanadas. Y además nos proyectan nuestras cualidades y virtudes que deseamos poseer, pero que no nos atrevemos a experimentar en nosotros mismos, también los aspectos de nuestra conducta que no sabemos que tenemos en nosotros mismos. Por lo general, reflejan aspecto de nosotros mismos qué ignoramos o rechazamos.
«Quizás aspecto que admiramos en la otra persona, y que negamos en nosotros mismos».
"Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta". (Carl Gustav Jung)
Cuando una relación deja de ser armónica, congruente, y nos deja de traer paz interior, lo mejor es culminar ese vínculo.
Cerrar un ciclo doloroso de forma adulta, es un acto de amor propio, autoestima y asertividad, debemos soltar y dejar ir todo aquello que nos desgasta emocionalmente.
Si una relación se transforma en un constante foco de conflictos, en un campo de batalla constante, y en desgaste emocional, lo mejor es cuidar nuestra estabilidad emocional, nuestro equilibrio mental, psicológico y nuestra autoestima, en ese caso, lo mejor es finalizar esa relación y soltar o alejarnos.
Si permitimos que la frustración y la tristeza se instalen en nuestra mente, entonces, con el tiempo, se producen trastornos emocionales agudos que enferman el estado de ánimo y afectan seriamente la salud psicológica.
El desgaste emocional puede producir ansiedad, depresión, rechazo al contacto social, aislamiento social, pérdida del empleo, y necesidad de medicación.
Debemos aprender a culminar de forma adulta, sana y liberadora, una relación que nos produce sufrimiento, angustia y ansiedad.
Cuando una relación no funciona nuestro inconsciente y subconsciente comienzan a enviarnos señales psicológicas de inquietud, ansiedad, angustia, tristeza, depresión, miedos, temores, agobios, y sensación de estar emocionalmente inquietos, agotados, agobiados, confusos, incongruentes, que nos llaman urgentemente a soltar a esa persona y liberarnos de la relación.
"La soledad es tremendamente bella porque es profundamente libre". (Carl Gustav Jung)
Debemos liberarnos de lo que ya no vibra con nuestro ser, pero ¿por qué no lo hacemos a tiempo?, ¿por qué nos cuesta tanto liberarnos de una relación que ya no nos trae paz interior?
La mayoría de las personas ignoran esas señales psicológicas, que le gritan que es hora de poner fin a esa relación, antes de que te dejen y sea peor el daño emocional. Pero, ¿por qué ignoran esas señales psicológicas de protección emocional?,
Generalmente, porque les aterra lo desconocido, volver a iniciar otra relación, quedarse sin nada, estar solos, miedo financiero, sentirse solos y sin recursos económicos de sustento, dependencia emocional, inmadurez emocional, algún trastorno de la personalidad y/o mental; y prefieren aferrarse a lo familiar, incluso cuando se trata de una relación disfuncional, tóxica que lástima.
"El amor verdadero establece siempre vínculos duraderos, responsables". (Carl Gustav Jung)
La explicación psicológica para este comportamiento de aferrarse a un vínculo tóxico, donde el desgaste emocional es abrumador, está relacionado básicamente, con nuestras co-dependencias emocionales, carencias afectivas no resueltas, heridas emocionales no sanadas, sentimientos de minusvalía emocional, resistencia al cambio, algún trastorno de la personalidad, emocional o mental, percibir que al irse la persona deja un vacío existencial que no sabemos cómo llenar, y se siente mucho miedo.
En estas condiciones parece que al soltar a la otra persona que nos hace sufrir, les resulta una situación amenazante, y se siente peor el sufrimiento de quedarse sin nada, y solos; que la carga emocional que se lleva al mantener una relación dañina, disfuncional y tóxica.
Carl Gustav Jung nos enseña que ese vacío existencial es un espacio de sanación donde podemos encontrarnos con nosotros mismos, y reconectarnos con nuestro verdadero Yo, con nuestra esencia sanadora y de crecimiento emocional. En este sentido, ese vacío existencial que se experimenta durante una pérdida emocional, es un espacio auténtico de liberación afectiva y transformador del «Yo»
Cuando finalmente decidimos soltar lo que nos hace sufrir, no solo liberamos emocionalmente a la otra persona, también, nos liberamos a nosotros mismos de sentimientos atrapados, ilusiones, expectativas irreales, y cadenas emocionales invisibles que nos agotan mentalmente, y nos desgastan emocionalmente.
"Yo no soy lo que me sucedió. Yo soy lo que elegí ser". (Carl Gustav Jung)
Soltar a la otra persona que ya no pertenece a nuestra vida, es liberarnos de un vínculo que está roto, y representa un acto de amor propio, asertividad, inteligencia emocional, autoestima, liberación emocional, y es una decisión adulta de priorizar nuestra paz interior, bienestar emocional, mental y físico.








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