El Síndrome de Ulises, la angustia de inmigrar

El proceso de inmigración se vive como una experiencia abrumadora; generadora de ansiedad y depresión. 


La persona se siente que se está en el aire, y de no saber qué hacer, experimenta sentimientos de una gran incertidumbre acerca de su futuro, y de la estabilidad de su hogar. 


A todo esto se le suma la preocupación por responsabilidades familiares previas, como la seguridad y el bienestar de la pareja, hijos, y los compromisos económicos adquiridos.

 


Existe en psicología un síndrome conocido como el «síndrome de Ulises», llamado, también, el «síndrome del inmigrante». 


Este cuadro psicológico consiste en la presencia de estrés crónico reactivo por las situaciones difíciles, y adversas a la que la persona debe enfrentarse en el nuevo lugar, y país. 


También, en la convivencia con nuevas personas y familiares, en una casa que no es la suya. Adaptarse a las nuevas normas familiares, y al clima tenso dentro de muchos hogares, desarrolla una gran ansiedad crónica. 


Este síndrome produce situación de depresión, ansiedad, estrés crónico producido por ese cambio de vida, y la adaptación al nuevo país. 


La persona debe adaptarse a su nueva realidad, y la mente se resiste a los cambios, esa lucha interna produce desgaste emocional. 


El síndrome de Ulises es un cuadro de estrés reactivo que afecta a las personas que emigran, y viven situaciones adversas. También se le conoce como síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple. 


Se dice que es reactivo, porque no es un rasgo de la personalidad del individuo, sino que es producto de las nuevas circunstancias vividas, entonces, es una reacción de su organismo. 


Este síndrome se caracteriza por un malestar emocional intenso que se manifiesta a través de síntomas como ansiedad, depresión, disociación y somatización. 


El síndrome de Ulises no es una enfermedad, sino una reacción natural al estrés que viven los inmigrantes.  


Aunado a toda esta situación nueva que se debe afrontar, y la adaptación a las nuevas costumbres del país que los recibe, la persona tiene que realizar una serie de trámites legales en su proceso para regularizar su situación de residencia en el nuevo país, y enfrentarse a los cambios de normativas legales que cambian constantemente. 


Ese estrés de no saber cómo regularizarse en un país que no es el suyo, esa reacción de malestar emocional, ese sube y baja emocional, produce un gran malestar mental, psicológico, emocional y físico. 


Estos rasgos de agotamiento psicológico, y el estrés crónico generado, es lo que se conoce como el síndrome de Ulises; se vive esta experiencia de estrés reactivo durante todo el proceso de regularización legal, la búsqueda de empleo, estudios, viviendas nuevas amistades. 


Sentir que no se pertenece a ese lugar, dudar de las decisiones tomadas, querer regresar a su país, retroceder en el camino andado, todo esto produce una gran confusión, angustia y agotamiento psicológico. 


Cuando las cosas mejoren, la persona volverá a relajarse y el estrés disminuye. La persona volverá a sentir paz.


Para afrontar este síndrome, se recomienda buscar ayuda psicológica. El objetivo es lograr la integración en el nuevo entorno. 


Algunas medidas que se pueden tomar para afrontar el síndrome de Ulises son: 


* Expresar las emociones de una forma positiva.

* Buscar momentos de paz, salir a caminar, dar paseos, escuchar música suave.

* Autoconocimiento y autoconsciencia de su nueva realidad.

* Aprender estrategias de afrontamiento de dificultades.

* Fomentar la resiliencia.

* Establecer objetivos de desarrollo personal y profesional.

* Englobar nuevos círculos de amistades.

* Fortalecer la autoestima, asertividad, habilidades sociales, aprender nuevas destrezas y habilidades sociales, control emocional, inteligencia emocional, confianza en sí mismo, fortaleza emocional, valentía y valor. 


Todo se resolverá con buenos logros y beneficios. Volverá la paz interior, y la sensación de tranquilidad mental, psicológica y emocional. 


Con la asesoría correcta y la ayuda oportuna, dejándose ayudar, la persona volverá a sentirse segura, y verá con mayor optimismo su nueva vida, valorará las nuevas oportunidades y condiciones. 


Si la persona sigue con paciencia los pasos de adaptación a su nueva realidad, con inteligencia y asesoría; pronto vuelve a la normalidad de su vida, se siente que ha superado grandes desafíos, y se continúa la vida, con mayores fortalezas emocionales.


«Toma decisiones firmes, permite que personas con experiencia te orienten en tu proceso de adaptación». 


La vida se afronta con sabiduría e inteligencia, para saber gestionar muy bien las emociones.


«Confía en tus fortalezas y aprendizaje previo, y sigue adelante con firmeza».


En la historia de la humanidad, muchos hombres y mujeres vivieron procesos de inmigración, al principio fue duro, pero lograron superar los obstáculos, transformaron sus vidas para siempre, y el del mundo, y nos dejaron sus historias como inspiración de resiliencia, fortaleza, valentía, coraje, prosperidad abundancia y bienestar. 


«La familia Sagrada es un gran testimonio de como muchas familias deben inmigrar y dejar todo atrás para comenzar una nueva familia». Es nuestro modelo de seguridad, y paciencia. 


Si estás teniendo experiencia abrumadoras y estrés crónico por situaciones difíciles al inmigrar, busca ayuda profesional con un psicólogo. 


Muchos éxitos y bendiciones en el camino por recorrer. Que seas feliz.


María Mireya García 

Psicólogo Clínico 

UCV Año 1989

FPV 3.335 

MPPS 178

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