Heridas emocionales no sanadas
Heridas emocionales no sanadas
Sentimientos de vergüenza, desvalorización y no merecimiento. Estas «heridas emocionales no sanadas», permanecen haciendo daño psicológico y emocional, porque aún no hay cierre de ciclo ni elaboración del duelo, y porque los procesos psicológicos de dolor aún están abiertos. En estos casos, la persona reviven constantemente los eventos de dolor, y estos les producen sufrimiento emocional y mental permanente.
La persona siente minusvalía psicológica, indefensión y dependencia emocional. En estos casos es fácil caer en grupos sectas, y personas manipuladoras.
La persona que carece de amor propio y se siente poca cosa, sin valor, baja autoestima, poca asertividad, y pobres habilidades emocionales para tomar decisiones correctas, y saber defenderse de agresores y manipuladores.
Una persona que no ha aprendido a respetarse ni valorarse; siente y piensa que es una persona insignificante, fea, sin valor, indefensa, y siente que al momento de que alguien voltea a verla o verlo, siente que debe decir, sí, y debe corresponder, por el simple hecho de voltear a verla o verlo.
La persona que no conoce su propio valor, se siente agradecida o agradecido, porque otra persona se dio cuenta de que existía, y en este estado de poca estima la persona puede caer en manos de agresores, manipuladores, psicópatas y narcisistas. Se pueden convertir en Co-dependientes emocionales, y, si la otra persona no tiene prejuicios ni valores superiores, entonces puede provocar mucho daño.
Cuando no conocemos nuestro propio valor y dignidad, se cae en vínculos tóxicos que ponen en riesgo nuestra
Mostrar las emociones sin poner límites claros, sin tener nuestras defensas psicológicas y emocionales instauradas, sin tener herramientas psicológicas y emocionales, para saber canalizar las cosas que nos suceden, y sin saber decir, «no» a tiempo; es exponer nuestra salud mental, psicológica, emocional y bienestar.
Antes de relacionarnos con otros debemos aprender herramientas psicológicas de autoestima y asertividad, inteligencia emocional, habilidades sociales, y amor propio.
Esas habilidades se aprenden y se ejercitan en todas nuestras relaciones sociales y vínculos afectivos saludables.
Para sanar las heridas emocionales debemos aplicar las herramientas psicológicas de autoestima, asertividad, inteligencia emocional, habilidades sociales, amor propio, merecimiento, propio valor, y dignidad personal.
Ponerle límites a los abusadores, vampiros energéticos de nuestras emociones y manipuladores, psicópatas, envidiosos, tóxicos, narcisistas, saber alejarnos y poner un punto final.
Hay personas que no merecen nuestra empatía ni consideración. Está bien exigir respeto, valor y espacio.
Para que otros nos valoren y nos respeten, primero debemos sanar, respetarnos y valorarnos a nosotros mismos, estimarnos, percibirnos como una persona única, especial espectacular, irrepetible, merecedores de amor y de todo lo bueno, ser felices con nosotros mismos. Sentirnos completos, plenos y con dignidad.
Para ello, es importante cultivar el merecimiento, amor propio, elevar nuestra propia percepción de nosotros mismos, autoestima alta, saber reconocer nuestros propios logros, desarrollar inteligencia emocional para que las opiniones ajenas no nos afecten emocionalmente, pues al final, son solo las opiniones de otros. Ser asertivos y auténticos, saber poner limites claros, con seguridad, firmeza y carácter.
Todas esas habilidades se desarrollan y se aprenden. Luego, se aplican en nuestras relaciones con el mundo.
María Mireya García
Psicólogo Clínico
UCV Año 1989




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