La muerte llega sin aviso ni protesto
Los que van por el camino recto mueren en paz;
hallan reposo en su lecho de muerte.
(Isaías 57:2)
Nuestra vida finalizará en algún momento, sabemos que nuestros cuerpos físicos no son eternos. Somos seres biológicos y cumplimos un ciclo de vida, y al final la muerte física.
Los que somos creyentes en Jesús, sabemos que morir es ganancia. Y que al morir, partimos a la casa celestial para reunirnos con el Señor.
Si vivimos, para el Señor vivimos; y, si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
(Romanos 14:8)
Cuando la muerte llega, no te pide permiso; viene y nos llevará, estemos donde estemos, sin importar qué estemos haciendo. «Cada uno tiene un tiempo para partir de este mundo, cada quien su hora».
Hay personas que nos sorprenden en su manera de partir de este mundo, por su forma de irse.
La que más me impresiona, y me llena de preguntas, es las personas que presentan un momento de recuperación y lucidez; para luego, despedirse y fallecer, dejándonos desconsolados.
Ese momento pasajero de alegría por la recuperación de la salud, y que luego, se va el alma de la persona, se conoce como: «La lucidez terminal», considerado como estado de claridad mental y energía vital que se produce en algunas personas que están muriendo. También se conoce como "mejoría antes de la muerte"
Los investigadores Michael Nahm y Bruce Greyson acuñaron el término "lucidez terminal" en 2009.
No tenemos la certeza de cuando vamos a partir de este mundo, por eso, cada día debemos preparar nuestra alma, mente, y emociones para aceptar la muerte como parte de vivir. Vivir como personas buenas, hacer el bien y partir de este mundo como seres que hemos pasado por la vida para trasformarla positivamente. Y recibir el consuelo de saber que Dios, nos deja en Su Palabra, la promesa de salvación eterna.
El proceso de duelo, lleva algún tiempo realizarlo, pero es importante pasar por esas etapas de sufrimiento y pena. Recordar las cosas bonitas de la persona y aceptar su partida como un evento que firma parte de la propia existencia.
Si hacemos un proceso de duelo desde la madurez espiritual, psicológica, y emocional, con toda confianza saldremos fortalecidos de nuestro dolor.
Las personas que amamos y valoramos a nuestros familiares y amigos, no queremos que se vayan al descanso eterno, pero es inevitable que cada uno se tenga que ir un día. Lo que si está en nuestras manos es ser mejores personas y amar más.
Estar preparados para aceptar la muerte como parte de nuestro desarrollo biológico, y parte de la vida, requiere de madurez emocional y espiritual.
Dedico estas palabras a todas las almas que han partido de este mundo, que han pasado por nuestra vida, y ya han regresado a la casa del Eterno.
Especialmente, a todos mis familiares y seres queridos, gracias por ser parte de mi existencia y experiencia de vida. Siempre les atesoraré en mi corazón como una luz brillante, mis oraciones para la elevación de sus almas, a todos nuestros fieles difuntos, q.e.p.d.
Si el duelo se prolonga por mucho tiempo, y si no sabes cómo lidiar con el sufrimiento, el dolor y la aceptación de una pérdida familiar, consulta con profesional de la psicología.
María Mireya García
Psicólogo Clínico
UCV Año 1989
FPV 3.335
MPPS 178

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