Cerrar ciclos
Dejar ir nunca es fácil; como todo proceso de duelo, es una etapa dolorosa y triste.
Para todos un duelo, siempre es un momento de estrés, ansiedad, tensión, y dolor.
Dejar nuestros hábitos, nuestro empleo, la pareja, la familia, los amigos, siempre representa una pérdida, y nos produce variadas emociones desagradables.
Para recuperar nuestra alegría, bienestar emocional, sentido de pertenencia, amor propio, gozo, brillo personal, es importante cerrar procesos y abrirnos a las posibilidades enriquecedoras que nos ofrece la vida.
Todo «cierre de ciclo», pasa por un duelo. Al principio sentimos rabia, desconcierto, incertidumbre, tristeza, estrés, ansiedad, depresión, tanto si consiste, en alejarnos de alguien o en irnos de un lugar. También, si se trata de superar una ruptura o alguna herida emocional.
¡Existen situaciones ante las cuales es necesario soltar para progresar!
Seguir adelante muchas veces, requiere, fortaleza, valentía, amor propio, autoestima alta, asertividad, inteligencia emocional, y habilidades sociales, para aceptar una renuncia, el fin de una etapa, y el inicio de un nuevo ciclo, de una nueva oportunidad.
Cerrar un ciclo, es como ir conduciendo nuestra vida, llevando el control. Podemos decidir, mirar el retrovisor, mirar hacia atrás, o mirar hacia lo que el futuro tiene por ofrecernos. Y para mirar hacia adelante, debemos concentrar nuestra vista en el vidrio delantero, que es mucho más amplio.
Solo se mira hacia atrás, para saber el camino recorrido, de dónde venimos, hacia dónde vamos. Evitar los obstáculos, las sorpresas desagradables, y cambiar de dirección cuando lo decidamos.
«Es nuestra vida, y tenemos que jugar nuestro juego para ser ganadores.»
María Mireya García
Psicólogo Clínico
UCV Año 1989




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