Actitud de cambio
Siempre estar dispuesto a transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos. Mantener una actitud positiva nos ayuda a fortalecer nuestras personalidad, mejora nuestra autoestima, mantiene en congruencia nuestras emociones y nuestros rasgos psicológicos. Nos permite tomar decisiones correctas y solucionar problemas de forma asertiva.
La actitud positiva ayuda a relajar el cerebro, y nuestros procesos mentales, psicológicos y emocionales se expresarán de forma natural sin ansiedad ni estrés reactivo. Nos ayuda a ver las posibilidades de la vida y aprovechar las oportunidades.
Es importante que sepamos quiénes somos y generar confianza en nosotros mismos y en los demás con quienes nos relacionamos. Nuestra actitud genuina permite que lo que hablamos genere autoridad y que la otra persona nos perciba como individuos auténticos.
Saber que uno puede lograrlo, qué tenemos la capacidad para triunfar en la vida, que tenemos la fortaleza y la disposición para lograr lo que realmente queremos ser; sentir que producimos y somos valorados por nuestro esfuerzo, tiempo y habilidades, y cumplir nuestros sueños es maravilloso.
Cumplir los sueños es importante, nos trae satisfacción personal, nos refuerza la autoestima y la confianza en nosotros mismos; porque entramos en un desgaste emocional cuando tenemos los tropiezos en la vida y vemos que nuestros propósitos no se cumplen.
Cuando no cumplimos nuestros sueños, podemos sentir que estamos agotados, que trabajamos mucho tiempo y no tenemos satisfacción y sentimos que hay un gran vacío dentro de nosotros, podemos terminar con graves problemas de Salud Mental y emocional.
Como ejercicio de desarrollo personal y bienestar emocional: comienza a visualizar y a concretar tus sueños. Y comparte con otras personas tus logros y alegría.
Inspirar a las personas que queremos para que puedan cumplir todos sus sueños y deseos es un propósito de amor a los demás.
Si deseas trascender y sentirte valorizado, cuidado, y triunfador comienza hoy a soltar viejas creencias de limitaciones mentales y emocionales, deja de decirte "no puedo", "no tengo", "no sé"; y atrévete a avanzar hacia los logros de tus sueños, y deseos, a conseguir el bienestar, y la felicidad personal, disfrutando de la vida y cumpliendo los sueños.
Las personas sueñan con ser felices y tener bienestar, con tener mejor calidad de vida y la alegría de vivir; pero no saben cómo conseguir la armonía y plenitud emocional que conseguimos al sentirnos realizados.
Un camino para conseguir nuestra felicidad es trabajar lo que sí podemos cambiar, y soltar lo que no podemos transformar ni depende de nosotros.
Podemos cambiar nuestras creencias, pensamientos, sentimientos, decisiones, actitud, nuestras acciones, nuestras responsabilidades, con qué estamos comprometidos, y qué no queremos asumir; ese es nuestro campo de influencia, y sobre todo estos rasgos podemos influir y cambiar los patrones de comportamiento que ya no nos funcionan e incorporar nuevas destrezas, habilidades y herramientas psicológicas y emocionales.
Ahora, todo aquello que depende de las demás personas, sus pensamientos, sus sentimientos, y decisiones, así como todo aquello que sucede en un país, y en el mundo entero, no podemos tomar decisiones sobre sus comportamientos, porque no depende de nosotros.
Entonces, es importante que reconozcamos que no tenemos influencia sobre los demás para no dejarnos afectar por las emociones negativas de esas personas o situaciones externas, que no dependen de nosotros, y no podemos cambiar ni transformar por nuestros deseos ni buenas acciones.
Lo que sí podemos hacer, es soltar esas situaciones y personas, y limitar nuestras conversaciones con esas personas negativas, que están en un estado de agresividad, violencia, negación, y que no permiten consejos ni ayuda para su bienestar.
Entonces tenemos que reaccionar y reconocer cuándo es el momento de actuar y cuándo es mejor mantener la distancia y proteger nuestra salud mental, psicológica y emocional.
Poder identificar las emociones del otro, y las nuestras, para buscar el lugar, y el momento adecuado para expresarnos, es parte de la comunicación asertiva, de nuestras habilidades emocionales y sociales, de la inteligencia emocional, y la prioridad de nuestra salud mental, psicológica y emocional.
Entender nuestro propósito de vida es fundamental para nuestra felicidad; de igual manera, aceptar que las demás personas también tienen un propósito de vida que debemos reconocer, respetar y aceptar para poder conectarnos positivamente con todas las personas.
Respetar que cada uno de nosotros tiene un para qué, un sentido de la vida, un momento individual, una historia personal. Es importante poder trabajar estas habilidades y entender las emociones y cómo gestionarlas positivamente.
Es pasar del propósito de vida a nuestro autoconocimiento de nuestras emociones y nuestra realidad para permitirnos la disposición de una actitud de cambio y de transformación que nos conduzca a la plenitud, al bienestar y la felicidad.
Potenciar nuestras fortalezas y habilidades para accionar hacia la felicidad y la autorrealización.
Entender con qué recursos contamos, tanto materiales, físicos, emocionales, psicológicos, y mentales. Reconocer cuáles son nuestras fortalezas que tenemos y las que necesitamos desarrollar para poder posicionarnos en un lugar de plenitud, en un lugar de poder.
Estar dispuesto a mantener una actitud de cambio y de transformación que nos conduzca a lograr nuestros sueños y sentirnos en armonía y congruencia psicológica.
La actitud de cambio tiene que ver con este posicionamiento que tomamos en la vida.
Si nos colocamos en un lugar de víctimas, de quejas, de justificación, donde todo lo que sucede es culpa de los demás, y creemos que no podemos hacer nada, entonces estaremos estancados, y seremos infelices.
Si nos colocamos en un lugar de posicionamiento, desde una actitud de cambio, y de transformación positiva, donde entendemos que tenemos las capacidades, las fortalezas, las herramientas para poder transformar nuestra realidad, y dentro de nuestra área de influencia, y lo que realmente a nosotros nos hace bien, entonces estaremos en el camino de la felicidad, bienestar, armonía, plenitud y Salud Mental, psicológica y emocional.
Es importante, comenzar a identificar nuestras actitudes, cómo nos hablamos, qué palabras nos decimos, cómo es nuestro diálogo interno, cómo respondemos a los conflictos, cómo respondemos a las frustraciones, cómo respondemos cuando las cosas no salen bien.
Se trata de comprender dónde está nuestro potencial como personas para poder transformar nuestra vida, florecer en todas las áreas de nuestra existencia, salir hacia adelante, y dejar un mundo mejor a partir de nuestra felicidad
Dentro de todo lo que nos sucede tenemos un 40% donde todo depende de nuestras decisiones, nuestras elecciones, nuestras creencias, y nuestra manera de actuar frente a todo lo que se nos presenta en la vida.
Con ese 40% podemos trabajar para transformar todo lo que nos está pasando, podemos trabajar nuestros traumas y salir adelante y conectar con la felicidad.
Las fortalezas que podemos trabajar para generar una actitud positiva de cambio son: actitud positiva, gratitud, perdón, comunicación asertiva, la esperanza, la humildad, la perseverancia, el control emocional, nuestra reacción de respuesta, y nuestro sentido de merecimiento.
El 90% del tiempo estamos hablando con nosotros mismos Entonces tenemos que identificar los patrones de nuestro diálogo interno y asumir una actitud positiva hablándonos con amabilidad, paciencia, comprensión; y aprender a comunicarnos positivamente, desde un lugar de posibilidades, crecimiento, desarrollo, valor, dignidad y merecimiento.
Dejar todo aquello que queda fuera de nuestra área de influencia, dejarlo porque no tiene que ver con lo que podemos resolver.
La gratitud nos conecta con lo que tenemos, con lo que hay, lo que poseemos, lo que podemos hacer. Ser conscientes de nuestros recursos, nos permite dejar el lugar de la queja, de la victimización, de la incapacidad emocional; y abrir los ojos de la mente a todo lo que sí ya tenemos en la vida, y a todo lo que podemos hacer. Se trata de trascender nuestra realidad, ver las bondades y bendiciones que existen en nuestra vida, y todos nuestros logros alcanzados y los que podemos hacer.
Como ejercicio de reflexión escribe diariamente 100 cosas simples y concretas cotidianas de todos los días, por las cuales estás agradecido, y te sientes bendecido, y comprueba lo afortunado que eres. También las puedes decir.
Este ejercicio nos ayuda a elevar la conciencia, ser mejores personas, ser más positivos, a confiar en nuestras bendiciones, y fortalezas; y entender que somos seres únicos, especiales e importantes.
El efecto de la gratitud mejora nuestra salud emocional, y nos abre la mente para ver todo lo que sí tenemos.
El perdón es una fortaleza fundamental en nuestra salud mental porque nos permite elaborar los traumas, las pérdidas, las historias negativas del pasado, las situaciones de sufrimiento y dolor.
Cuando no perdonamos nos estancamos en el pasado y se da la repetición de lo antes vivido, volvemos a repetir la situación traumática del pasado que no sea elaborado.
El perdón nos permite soltar, dejar ir nos libera, nos permite cortar con todo lo que nos hace daño, para así poder avanzar, sin nada que nos detenga y nos vuelva al pasado.
"Soltamos todo lo que nos hace daño para que no nos siga afectando en nuestro presente"
El pasado nos ancla y no nos permite avanzar.
Existe un nivel superior del perdón que nos hace percibir el aprendizaje de todas las experiencias de sufrimiento, dolor y enfermedad que se vive. Es posible agradecer a partir de la experiencia de dolor, ver el aprendizaje y la evolución en todo lo que nos ha sucedido en la vida. Alcanzar este nivel espiritual superior significa tener madurez espiritual.
Podemos dejar ir todo lo que nos lastima, soltarlo y sacarlo de nuestra vida, porque ya no es parte de lo que somos, porque ya somos una persona que ha crecido, y ha evolucionado emocionalmente y espiritualmente.
Muchos problemas de la vida cotidiana es por las fallas en la comunicación. Por la mala interpretación de las palabras que decimos, porque asumimos respuestas que nunca se han dicho, porque pensamos que la otra persona se dio cuenta de lo que intentamos expresar, pero no existe un verdadero feedback, porque asumimos que el otro tiene que saber lo que estamos pensando y queremos.
Cuando no existe una comunicación asertiva se producen rupturas en la comunicación, sesgos de la comunicación y eso nos lleva a romper la relaciones con otras personas.
La comunicación asertiva nos permite respetar nuestro lugar en todo proceso, ser cuidadoso con nuestras emociones, pensamientos y sentimientos. Y al mismo tiempo respetar las emociones de las otras personas.
En primer lugar, cuando nos comunicamos debemos hablar siempre en primera persona para expresar lo que sentimos, lo que nos sucede, cómo nos afecta, nuestras necesidades, molestias, e incomodidad, por ejemplo: yo percibo, yo siento, yo quiero, yo pienso. Debemos tener la madurez suficiente para poner límites en las pautas de la conversación, dando por finalizada la interacción, cuando no se puede continuar la conversación, debemos aprender a establecer límites en la conversación.
Entonces, en toda comunicación asertiva, establecemos nuestro lugar como personas, colocamos un límite, respetamos al otro, marcamos nuestro espacio personal, permitiendo resultados positivos y desarrollando hábitos para ser felices y tener éxito personal.
En una conversación asertiva utilizamos nuestra energía mental, psicológica, y emocional positivamente, para crecer, desarrollarnos, avanzar, aprender a soltar todos aquellos hábitos que nos estancan y nos dejan en el mismo lugar.
Los resultados de una conversación asertiva nos permite comenzar a realizar las modificaciones dentro de nuestros hábitos sociales, para que sean saludables, positivos y que nos ayuden a sostener una actitud de plenitud, armonía, congruencia emocional, y felicidad perdurable en el tiempo.
Para construir los hábitos saludables dentro de la comunicación y que nos permita nuestra felicidad tenemos que ser humildes, pacientes, tolerantes, comprometidos, perseverantes, tener empatía, saber recibir ayuda de otras personas, saber escuchar un buen consejo, tomar decisiones correctas, y entender cosas que no estamos viendo de nosotros mismos y que otras personas se las ven. Ser capaz de escuchar un buen consejo nos ayuda a actuar en consecuencia y tomar decisiones correctas
Evaluar dónde estamos enfocando nuestros esfuerzos, nuestro tiempo y nuestro compromiso nos ayuda a mantener la Salud Mental.
Comprender dónde va dirigida nuestra energía de vida, nuestros intereses y compromiso, fortalece nuestros rasgos emocionales.
Ser constantes, perseverantes, continuar hasta alcanzar nuestras metas, y nuestra felicidad; generando niveles de conciencia, nos lleva a la madurez emocional y espiritual.
Recibir bien lo que se nos está dando, recibirlo con honor, fortaleza de carácter, gratitud y humildad; nos conduce hacia la transformación personal y hacia el bienestar, la plenitud y la felicidad en esta vida.
Todas estas cosas llevan a la persona al autoconocimiento, autorreconocimiento, autodesarrollo personal, a la autorrealización, al bienestar emocional, al sentido de plenitud y la felicidad.
Tenemos que aprender a mirar hacia adentro y cuestionar nuestras propias creencias es que vas mentales del mundo y nuestro comportamiento para poder encontrar el verdadero Camino hacia el bienestar emocional y psicológico.
El camino a la sanación emocional comienza con el respeto hacia nosotros mismos, y hacia los demás.
Nuestro bienestar emocional autoestima amor propio, dignidad, nuestro valor desde nuestro autoconocimiento personal nos lleva por un camino de congruencia psicológica y armonía emocional.
Reconocer nuestras limitaciones, nuestros propios errores, valores, creencia; y estar dispuesto a desarrollarnos, a cambiar, transformarnos, mejorar, y avanzar, nos lleva por el camino de la madurez mental, psicológica, emocional y espiritual.
María Mireya García
Psicólogo Clínico
UCV Año 1989
FPV 3.335
MPPS 178


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