En las relaciones familiares, de pareja y amistades, la comunicación debe ser honesta, empática, espontánea, genuina, y asertiva.
Muchos problemas no se solucionan, y hasta lleva a la ruptura de la relación, porque entran en un círculo tóxico de comunicación, donde parece no haber una salida armónica, congruente y sana.
Se comienzan a originar patrones de comunicación circulares, ponen a prueba las relaciones de pareja, familiares y amistades.
Los patrones de comunicación circulares también influyen negativamente en las relaciones laborales y sociales.
La circularidad es un gran reto a superar para la comunicación armónica en pareja.
Se entiende por circularidad de la comunicación, cuando las personas siguen dando vueltas sobre los mismos temas, asuntos, conflictos, eventos del pasado, sin llegar a una solución verdadera.
Entonces, se inicia un ciclo de comunicación tóxica, que influye negativamente en el curso de las discusiones de parejas, es decir, se repite las mismas discusiones pasadas, y ya no importa de qué están hablando.
La circularidad es un gran reto a superar para la comunicación armónica en pareja.
Se entiende por circularidad de la comunicación, cuando las personas siguen dando vueltas sobre los mismos temas, asuntos, conflictos, eventos del pasado, sin llegar a una solución verdadera.
Entonces, se inicia un ciclo de comunicación tóxica, que influye negativamente en el curso de las discusiones de parejas, es decir, se repite las mismas discusiones pasadas, y ya no importa de qué están hablando.
La relación se encuentra afectada por un estado tóxico circular de comunicación, «un círculo de conflicto que puede ser muy frustrante».
La mayoría de las parejas en conflicto, siguen dando vueltas sobre los mismos temas pasados, sin llegar a una solución del problema, en el cual, curso de sus discusiones se repite, y no importa de qué están hablando.
Algunas parejas se pueden encontrar en un círculo de conflicto que puede ser muy frustrante. Como su nombre indica, es circular, nunca termina y es difícil ver una salida. No importa lo que se diga o cómo se intente explicar algo, no llegan a entenderse, y normalmente es la misma sensación para los dos. En el fondo es una lucha de poder, y ninguno de los dos quiere sentirse vulnerable ni perder el control de la relación.
La mayoría de las veces, este comportamiento extremo por ambas partes es un mecanismo de protección psicológico. Que les permite manejar la ansiedad y el estrés de la pareja.
Al final, estos círculos frustrantes llevan a que ambos miembros de la pareja se distancien cada vez más, y confíen menos en su comunicación mutua. Es posible que se sientan infelices, se pierda la comunión, se agredan verbalmente mutuamente, y decidan romper el vínculo.
Es importante señalar, que en estos casos, el círculo es tóxico, no necesariamente la pareja, y mientras seguimos ahí elegimos eso también. A diferencia de las parejas verdaderamente tóxicas, narcisistas y psicópatas, o manipuladoras.
Para resolver estás fallas en la comunicación de pareja, es fundamental, enfocarse en la comprensión mutua, constituyendo el paso más importante para entenderse en la relación.
Para romper este ciclo a corto, mediano y a largo plazo, lo asertivo es que ambos miembros de la pareja se comprometan a un cambio de actitud, y no solo lo reconozcan, sino que también comprendan su dinámica circular en sus comunicaciones.
En importante la orientación y asesoramiento profesional de un profesional de la psicología.
María Mireya García
Psicólogo Clínico
UCV Año 1989
FPV 3.335
MPPS 178
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