El Trauma Emocional

Cuando una persona atraviesa una situación traumática, en su mente y emociones se experimenta mucho dolor. Ese dolor es real y se siente profundamente como un gran sufrimiento. 


El trauma realmente es una vivencia intensamente dolorosa que cuesta ser procesada y queda congelada en el cuerpo, en la cabeza y en el corazón.


El shock emocional se siente como una situación abrumadora, que produce un impacto y conmoción psicológica dentro de la persona que lo experimenta.


Según cómo se exprese, la persona puede entrar en procesos de hipervigilancia, durante los cuales se percibe todo como una amenaza, o en hipogivilancia, durante los cuales, la persona que sufrió el trauma, se desconecta de la realidad y se pone en riesgo.


No es la impresión emocional recibida en sí, sino la reacción mental, psicológica, física y emocional de la persona ante una situación dolorosa que supera su capacidad de procesarla en su momento.


Esta herida traumática abierta puede llevar a repetir patrones abusivos o a vivir en un estado de alerta constante, porque la mente no logra relajarse e identificar los peligros ni protegerse. 


Esto influye y afecta directamente la calidad de vida de la persona que sufrió el trauma, y afecta las relaciones de la persona con su familia y entorno.



La respuesta psicológica ante un hecho traumático no siempre se presenta como un recuerdo claro de un evento doloroso. A veces, se percibe como una situación de vacío emocional, desconexión afectiva y/o la sensación de intranquilidad interna, ansiedad. 


Nuestro cerebro se protege de la ansiedad, situaciones difíciles, momentos abrumadores; y usamos mecanismo psicológico de defensa o protección emocional cuando algo nos resulta demasiado fuerte para procesarlo y asimilarlo. 


Una primera reacción de protección es negar la situación. 


Por ejemplo, decir: «no lo creo, no puede ser que esto esté sucediendo»



Para superar un trauma es necesario pasar por un proceso doloroso, «un duelo» 


* Hacernos consciente de la realidad, y del dolor que nos causa. 


* Aceptar la pérdida. 


Procesar el sufrimiento que nos produce, y asimilar la pérdida, para poder crecer y enriquecernos emocionalmente, fortalecernos y seguir adelante con nuestras vidas, pero recuperando nuestro poder personal.



Cuando algo difícil te suceda, repite la siguiente afirmación de poder y de control emocional:


«Todo está bien y todo está funcionando para mi mayor bien y fuera de esta situación solo el bien vendrá, estoy a salvo».


Cuando sientas que necesitas soporte emocional busca ayuda profesional con un psicólogo. 


Acompañar procesos de trauma en consulta es muy complejo y requiere de las herramientas adecuadas para sostener las emociones que surgen durante el acompañamiento. 


El acompañamiento por un terapeuta permitirá que resuelvas dudas para mejorar tu calidad de vida.


María Mireya García 

Psicólogo Clínico 

UCV Año 1989

FPV 3.335 

MPPS 178

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«Todo está bien y todo está funcionando para mi mayor bien y fuera de esta situación solo el bien vendrá estoy a salvo».

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