¿Necesitas una pareja para ser feliz?
Muchas personas creen que la meta más alta en la vida de alguien, y es compartir la vida con otra persona. Encontrar a la persona “correcta” para una relación duradera que llene sus vidas de alegría.
«A nadie le gusta estar solo ni sentirse aislado» pero, cuando las circunstancias de lo que nos tocó vivir nos han llevado a valorar nuestro espacio personal y emocional, es una excelente oportunidad para crecer y desarrollar nuevas formas de entender la vida sin sentirnos solos.
Podemos aprovechar nuestro espacio personal para crecer y desarrollar nuevas habilidades que nos permitan tomar decisiones correctas y solucionar los problemas de forma asertiva.
Alguien que basa su felicidad en tener una pareja, se sentirá vacío y desconcertado, el día que no la tenga.
Depender de otra persona para ser felices, es una mala decisión e inmadurez emocional. Tenemos que aprender a ser felices con nosotros mismos y por nuestro propio valor.
Así podremos asumir la relación de pareja como una oportunidad de crecimiento juntos sin sentir que dependemos de la otra persona para ser felices.
Es aprender que «Somos felices porque nos tenemos a nosotros mismos, nos valoramos y nos queremos» Crear relaciones desde un estado de amor propio.
El día que comprendamos que somos valiosos y merecemos vivir en un mundo amigable, con relaciones saludables y duraderas. Entonces, estamos preparados para vivir en pareja.
En la práctica clínica nos llegan muchas parejas rotas, cansadas, agotadas, que sienten que su relación es una prisión emocional invisible. Comprenden que estar en un matrimonio no es una apuesta segura, pero les aterra la idea de separarse o estar solos.
Y aunque se sienten con vacío existencial, agotados, sin alegría, y desconexión profunda con sus deseos y sueños, les cuesta pensar en una separación.
Otros que estuvieron ya en una relación que terminó mal, añoran otra pareja. Les aterroriza la idea de “terminar solos”.
Se tiene la falsa creencia de que las personas que no tienen a alguien al lado están incompletas.
En consulta vemos que muchas relaciones no aportan nada para la vida de la persona, sino más bien, les quitan valor, fuerza, brillo y; representa estar en una situación abrumadora, angustiante y estresante.
Carl Jung decía: hasta que lo «inconsciente no se haga consciente, nuestra mente dirigirá nuestra vida y lo llamaremos destino»
La soledad no es el verdadero problema, sino que el problema real es la compañía equivocada.
Reflexiona acerca de tu vida en pareja: ¿Necesitas una pareja para tener una vida feliz?
¿Entregas más de lo que recibes en tu relación?
¿Es tu relación un lugar de armonía, paz y tranquilidad o dejó de ser un refugio emocional de plenitud?
¿Sientes paz en tu relación de pareja o sientes que llevas una carga emocional difícil de soportar?
¿La persona que está a tu lado te hace sentir importante o te roba la paz?
«Estar acompañado no es sinónimo de ser feliz»
«Y estar solo no significa estar incompleto»
Muchas parejas fingen en público qué son felices, pero en privado no comparten el mismo afecto. Y sienten vivir con un extraño.
En consulta nos llegan muchas parejas que no están juntas por amor, sino, por miedo, y por intereses personales egoístas como conveniencias económicas, costumbre, miedo al cambio, miedo al juicio del qué dirán, miedo al vacío, y a la soledad. Y muchos otros factores de naturaleza social, cultural, familiar y económica.
La soledad no es la ausencia de alguien, sino que es la ausencia de conexión auténtica con la persona que está al lado de nosotros.
Valora tu propio espacio y disfruta tu paz y fuerza emocional interna.
La Salud Mental es reconocer lo que tenemos, valorar lo que somos, en lugar de enfocarnos en lo que nos falta.
Una «vida feliz» es el bienestar físico y mental; una sensación de crecimiento, madurez, desarrollo personal con el tiempo; y transiciones y cambios que experimentamos.
Es feliz, no el que tiene, sino el que es, desde el ser auténtico, genuino y espontáneo.
Cuando vivimos desde el ser, ninguna crisis puede derrumbarnos, porque no basamos nuestra felicidad en lo que tenemos, sino en lo que somos. Y este patrón de felicidad nos lleva realmente a la paz interior, tranquilidad, armonía, plenitud y bienestar mental y emocional.
¡Vamos a ser feliz porque confiamos en nosotros mismos y no en otras personas, ni en circunstancias fuera de nosotros!
María Mireya García
Psicólogo Clínico
UCV Año 1989
FPV 3.335
MPPS 178







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