**La Persistencia de la Conducta Castigada: Cuando el reforzamiento es intermitente, el castigo no extingue la conducta, la fortalece.

** La Persistencia de la Conducta Castigada: Cuando el reforzamiento es intermitente, el castigo no extingue la conducta, la fortalece.


"Cuando una conducta persiste a pesar del castigo, el conductismo explica este fenómeno como el resultado de complejas contingencias de reforzamiento.



Es el caso contrario cuando los actos de amor no son correspondidos con afecto sino con agresividad.


Los casos cuando en una relación de pareja o en una relación laboral, familiar, amistad o grupos de la iglesia o social, en lugar de extinguirse la conducta ante el refuerzo negativo como la falta de agradecimiento o de consideración, dicha conducta pareciera mantenerse 


Abordaje deste el punto de vista de la psicología conductual,f ejemplos prácticos y aplicaciones clínicas.


Este es un caso fascinante y muy común en psicología. Cuando una conducta persiste a pesar del castigo, el conductismo explica este fenómeno no como una "locura" o "masoquismo", sino como el resultado de complejas contingencias de reforzamiento.


¿Por qué una conducta persiste a pesar del castigo?

La razón principal por la que una conducta no se extingue es porque no está bajo un esquema de extinción total; en cambio, está siendo mantenida por un reforzamiento intermitente o por beneficios secundarios.


Reforzamiento Intermitente: Esta es la explicación más poderosa. Si una conducta es reforzada solo ocasionalmente, se vuelve extremadamente resistente a la extinción. Imagina a una persona que busca el aprecio de un familiar. El familiar es a menudo crítico, pero de vez en cuando, le da una muestra de aprobación. Esa muestra es tan gratificante que la persona mantiene su conducta de buscar validación, con la esperanza de que en algún momento volverá a recibir esa rara recompensa. Este patrón es el mismo que mantiene a las personas adictas al juego; la posibilidad de ganar, aunque sea rara, es un reforzador muy potente.


Beneficios Secundarios (Gana): La conducta puede no estar obteniendo el reforzador deseado (ej. agradecimiento), pero está obteniendo otro tipo de ganancia. Por ejemplo, una persona que se queja constantemente de la falta de consideración de su pareja podría no conseguir que la pareja cambie, pero sí podría estar recibiendo atención y simpatía de sus amigos. La queja en sí misma se convierte en una conducta reforzada, aunque no sea por la persona de la que se queja.


Reforzamiento Negativo: La persona mantiene la conducta para escapar o evitar una situación aversiva. En una relación, alguien podría tolerar un trato hostil para evitar el conflicto de una ruptura, o una persona en un ambiente laboral hostil podría ser complaciente para evitar ser despedido. La conducta es mantenida por el alivio de no enfrentar una situación peor.


Ejemplo Práctico

Considera una amistad en la que Juan siempre organiza reuniones, da regalos y ofrece apoyo a su amigo Pedro, quien rara vez muestra gratitud o reciprocidad. La conducta de Juan de "dar" no es reforzada positivamente, y a menudo es castigada por la falta de consideración de Pedro.


Reforzamiento Intermitente: La conducta de Juan no se extingue porque, una o dos veces al año, Pedro le hace un cumplido genuino o muestra un raro acto de aprecio. Ese refuerzo es suficiente para que Juan continúe esforzándose el resto del tiempo, esperando la próxima "recompensa".


Beneficios Secundarios: Al mismo tiempo, Juan podría estar obteniendo un beneficio secundario al ser visto por otros como un "amigo leal y desinteresado". El elogio de otras personas por su paciencia y lealtad refuerza su conducta de "dar" a Pedro, a pesar de que Pedro no la refuerza.


Reforzamiento Negativo: Juan podría sentir que si deja de ser un amigo tan servicial, Pedro lo abandonará, lo que para él sería una consecuencia aversiva. Por lo tanto, mantiene la conducta para evitar ese resultado, no porque sea gratificante.


Aplicaciones Clínicas

Un psicólogo con orientación conductual abordaría estos casos de manera funcional, ayudando a la persona a reconocer los verdaderos reforzadores que mantienen la conducta, y no las intenciones que la persona cree tener.


Análisis de Contingencias: El terapeuta trabajaría con el paciente para trazar un mapa de las conductas, los antecedentes y las consecuencias. Le preguntaría: "¿Qué hiciste?", "¿Qué sucedió inmediatamente después?" y "¿Qué obtuviste con eso?". Esto ayuda a la persona a identificar el reforzamiento intermitente y los beneficios secundarios que mantienen la conducta.


Extinción del Reforzador Intermitente: Se le enseña a la persona a dejar de buscar el reforzador ocasional. Por ejemplo, en el caso de Juan, se le animaría a dejar de organizar reuniones o dar regalos, incluso si siente la tentación de hacerlo cuando Pedro es amable.


Construcción de Conductas Alternativas: El terapeuta ayuda al paciente a desarrollar nuevos repertorios conductuales que sean consistentemente reforzados. Juan podría ser alentado a pasar tiempo con amigos que sí le correspondan con gratitud. Al recibir un reforzamiento positivo y predecible, su conducta de "dar" a Pedro se debilitará gradualmente.


Desensibilización a la Extinción: Se prepara a la persona para el inevitable castigo o reacción aversiva que vendrá cuando deje de realizar la conducta (ej. la ira de Pedro o su distanciamiento). La terapia provee las herramientas para manejar esa respuesta sin volver al viejo patrón de conducta.


En general, el conductismo te invita a analizar los comportamientos observables y las circunstancias que los controlan, en lugar de atribuir la causa a una entidad abstracta o interna.


En resumen, el conductismo se enfoca en la persona como un todo, cuyas acciones son el resultado de interacciones con el ambiente.


Psic. María Mireya García 

Psicólogo Clínico 

FPV 3.335

MPPS 178




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