La perspectiva conductista sobre la conciencia, la creatividad y el "yo"

Síntesis de la perspectiva conductista sobre conceptos complejos como la conciencia, la creatividad y el "yo"



La perspectiva conductista sobre la conciencia, la creatividad y el "yo"


El conductismo radical de B. F. Skinner no ignora la conciencia, sino que la redefine. En lugar de ser una entidad mental, la conciencia se entiende como una conducta verbal producto de la interacción con una comunidad verbal. 


Esta interacción no solo nos permite percibir un objeto, sino que también nos enseña a ser conscientes de que lo estamos percibiendo.


Conciencia y control de estímulos: Para el conductismo, somos conscientes de los estímulos (tanto externos como internos) en la medida en que estamos bajo su control, es decir, que nuestra conducta responde a ellos. Perder la conciencia significa, precisamente, dejar de responder a estos estímulos.


La Conciencia 🧠

Desde el conductismo radical, la conciencia no es una entidad misteriosa, sino una conducta verbal que aprendemos a tener. Somos conscientes de un estímulo cuando nuestra conducta (a menudo verbal) está bajo el control de ese estímulo. Esta conducta se aprende gracias a la comunidad verbal que nos enseña a describir lo que sentimos o percibimos.


Ejemplo: Imagina que tienes un dolor de cabeza. Un enfoque tradicional diría que eres "consciente del dolor". El conductismo, en cambio, diría que tu reporte verbal ("Me duele la cabeza") es una conducta verbal que se ha reforzado socialmente. De niño, cuando te quejabas o te tocabas la cabeza, un adulto preguntaba: "¿Te duele la cabeza?". Al responder que sí, aprendiste a etiquetar y a ser "consciente" de esa sensación interna. No es que el dolor sea el resultado de tu conciencia; tu conciencia (el reporte verbal) es el resultado del dolor y de tu historia de aprendizaje social.


Aplicación práctica: En terapia, en lugar de preguntar a un paciente: "¿Qué sientes?", un terapeuta conductista podría preguntar: "¿Qué haces cuando te sientes así?" o "¿Qué circunstancias ocurrieron antes de que apareciera esta sensación?". El objetivo es llevar el foco de un estado interno no observable a las conductas observables y los estímulos del entorno que las controlan.


La realización creadora (arte).

Desde el conductismo, la creatividad no es una entidad natural innata, sino una conducta creadora que puede ser explicada y analizada. 


Esta conducta está gobernada por reforzadores y las contingencias ambientales.


Visión interconductual de Carpio: Desde esta perspectiva, la conducta creadora implica la generación de nuevas conductas a partir de fragmentos de comportamientos ensayados previamente de forma aislada. 


Esto ocurre en el contexto de situaciones de aprendizaje ambiguas, donde no hay un solo estímulo específico, sino una interacción compleja con el entorno.


La Creatividad 🎨

La creatividad no es un don innato, sino una conducta creadora que se forma y mantiene a través del reforzamiento. Es la recombinación de conductas existentes para producir una respuesta novedosa.


Ejemplo: Considera a un artista que pinta un cuadro abstracto. Para el conductismo, el artista no tiene una "musa creativa". Su conducta de pintar (mezclar colores, usar técnicas, aplicar trazos) es una serie de respuestas que fueron reforzadas en el pasado. Al pintar un cuadro que el público elogia o que un comprador adquiere, esos elogios y la venta actúan como reforzadores poderosos. Estos reforzadores aumentan la probabilidad de que el artista realice combinaciones de colores o trazos aún más novedosas en el futuro, es decir, que su conducta creadora se incremente.


Aplicación práctica: Para fomentar la creatividad en un aula, un educador no se limitaría a pedir a los estudiantes que "sean creativos". En cambio, proporcionaría un ambiente rico en materiales y herramientas variadas, y luego reforzaría las soluciones o combinaciones únicas y originales. Al aplaudir un enfoque distinto a un problema matemático o un proyecto artístico inusual, el maestro fortalece la conducta de pensar fuera de lo convencional.


Autoconocimiento y el concepto del "yo"

El conductismo propone una visión pragmática del autoconocimiento. Como señaló Freixa i Baqué (2014), conocerse a sí mismo es equivalente a comprender nuestras propias conductas y las circunstancias que las producen, seleccionan, mantienen o eliminan.


En esta visión, se rechaza la tendencia histórica en la psicología de reemplazar a la persona por un "yo," "mente," o "personalidad." Estas son conceptualizaciones que atribuyen a la persona propiedades que ya posee por sí misma, generando un dualismo innecesario entre el individuo y su comportamiento.


El "Yo" (Autoconocimiento) 👤

El concepto del "yo" o la "personalidad" es visto por el conductismo como una colección de conductas que se manifiestan bajo el control de estímulos específicos. El "autoconocimiento" no es introspección, sino la comprensión de las circunstancias que producen, mantienen o eliminan nuestras propias conductas.


Ejemplo: En lugar de decir: "Soy una persona extrovertida", un conductista diría: "En fiestas con amigos (estímulos sociales), mi conducta de hablar y socializar es muy frecuente, mientras que en un entorno laboral (otros estímulos), mi conducta de ser silencioso es más común". El "yo" no es una entidad única; son los diferentes repertorios conductuales que se manifiestan en distintos contextos. Conocerse a uno mismo es reconocer cómo los diferentes entornos influyen en tu comportamiento.


Aplicación práctica: El concepto de autocontrol se convierte en autodirección del comportamiento. En lugar de luchar contra una fuerza interna llamada "pereza", una persona que busca ser más productiva haría un análisis funcional de su conducta. Identificaría los estímulos que anteceden a la pereza (ej. la cama, el teléfono móvil) y los reforzadores que la mantienen (ej. la gratificación instantánea de las redes sociales). Luego, podría modificar su entorno (guardar el teléfono) y establecer contingencias (reforzarse con un café después de 30 minutos de trabajo) para cambiar su conducta.


En general, el conductismo te invita a analizar los comportamientos observables y las circunstancias que los controlan, en lugar de atribuir la causa a una entidad abstracta o interna.


En resumen, el conductismo se enfoca en la persona como un todo, cuyas acciones son el resultado de interacciones con el ambiente.


Psic. María Mireya García 

Psicólogo Clínico 

FPV 3.335

MPPS 178

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