Pioneros en la sanación: Mi historia detrás de la tesis sobre el dolor en niños con cáncer en Venezuela

Pioneros en la sanación: Mi historia detrás de la tesis sobre el dolor en niños con cáncer en Venezuela.


En 1989, Venezuela era un país con muchas oportunidades de investigación en el campo de la psicología y muy diferente al presente. Y en el campo de la medicina, la conversación sobre el dolor en niños con cáncer era casi inexistente, o al menos, casi no se abordaba desde la psicología. Era un tema relegado a lo estrictamente farmacológico, una realidad que me resultaba inquietante.



Una visión audaz: La mente como herramienta de sanación.

Fue en ese contexto que, junto a mi colega y amiga Mariana Chávez Niebla, decidimos desafiar la norma. Nuestra tesis de grado en la Universidad Central de Venezuela (UCV) no solo era un trabajo académico; era una convicción profunda. Creíamos que la mente podía ser una aliada poderosa en la batalla contra el dolor. Queríamos demostrar que, además de la quimioterapia y los fármacos, la psicología tenía una herramienta fundamental para aliviar el sufrimiento de los más pequeños.


Nuestra investigación se centró en la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) y dos técnicas que, aunque conocidas, jamás se habían aplicado con tal propósito en el país o por lo menos no lo conocíamos: la Relajación Muscular Progresiva (RMP) y el Reforzamiento Diferencial de Otras Respuestas (RDO). Para explicarlo de forma sencilla, la RMP es como enseñarle a un niño a ser un "superhéroe del control de su propio cuerpo", aprendiendo a liberar la tensión muscular para encontrar calma. Por otro lado, el RDO es un enfoque más de "recompensar la alegría". Consistía en reforzar con atención y afecto cualquier conducta que fuera incompatible con el dolor, como reír, jugar o comer.


Resultados que cambiaron vidas.

Los resultados superaron nuestras expectativas. No solo logramos una reducción significativa de las conductas de dolor (llanto, quejas y gestos corporales), sino que, lo más conmovedor, vimos cómo los niños recuperaban la alegría. Al aprender a manejar su dolor, volvieron a jugar, a interactuar, y a realizar actividades básicas de autocuidado. Fue una prueba viva de que el bienestar emocional y físico están intrínsecamente conectados. La Técnica de Relajación Muscular Progresiva resultó ser efectiva para abordar el dolor en niños con cáncer. 


Un legado de esperanza y orgullo.

El reconocimiento a nuestro trabajo, la Mención Publicación de la UCV en 1989, fue un honor inmenso. Más allá del diploma, fue la confirmación de que nuestra investigación era de interés y valor para la comunidad científica. Es un logro del que me siento profundamente orgullosa, ya que sirvió como un antecedente crucial para lo que hoy conocemos como psicooncología y psicología de la salud en Venezuela.


Esta tesis fue la prueba de que la investigación rigurosa, unida a una visión innovadora y un corazón empático, puede generar un impacto que trasciende el tiempo y las disciplinas. Es un legado que demuestra que la esperanza y la sanación no siempre provienen de una píldora, sino de la fortaleza de la mente y el poder de una intervención psicológica oportuna.


Un Legado que Trasciende el Aula y la Clínica.

La investigación de mi tesis fue solo el comienzo de un camino que ha definido mi carrera. A lo largo de mi trayectoria profesional, he tenido el privilegio de aplicar estas mismas técnicas de la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) en una variedad de contextos, demostrando su increíble versatilidad.


De la tesis a la práctica diaria.

Lo que aprendí al trabajar con el dolor en niños con cáncer me sirvió como una base sólida para abordar otras problemáticas. Apliqué la Relajación Muscular Progresiva (RMP) y el Reforzamiento Diferencial de Otras Respuestas (RDO) para ayudar a niños a gestionar dificultades de aprendizaje y problemas de atención en el entorno escolar. Descubrí que al enseñarles a controlar su tensión y a reforzar sus avances, su concentración y su rendimiento mejoraban notablemente.


De igual forma, estas técnicas se convirtieron en herramientas poderosas para trabajar con casos de hiperactividad y conductas disruptivas. Al conceptualizar estas conductas como respuestas a variables ambientales, pude enseñar a los maestros, a los niños, y a sus padres estrategias para modificar su entorno y fortalecer comportamientos más adaptativos y beneficiosos.


La herramienta más personal.

El mayor testimonio de su eficacia, sin embargo, lo encontré en mi propia vida. A nivel personal, he aplicado estas mismas técnicas para controlar mis propios dolores. El conocimiento y la experiencia adquiridos con mis pacientes se convirtieron en mi propio método de autocuidado, demostrándome una y otra vez que la mente no solo es una poderosa herramienta para ayudar a otros, sino también un recurso fundamental para nuestro propio bienestar.


Tesis de Grado para optar al título de Lic. en Psicología. UCV, Año 1989.


Tutora: Prof(a) Raquel Orozco 

Autoras: María Mireya García y 

Mariana Chavez de Nieblas


**Por:  

**Psic. María Mireya García 

Psicólogo Clínico 

FPV 3.335

MPPS 178

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